Resumen Capítulo 1 Texto Parte2

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3. Los milagros proceden de un estado mental

Nuestros pensamientos son el origen de la percepción, de nuestro comportamiento. Los milagros son el efecto de nuestro mental. Un estado mental superior crea lo espiritual, un estado inferior lo físico (P. 12). Nacen de la convicción y la refuerzan (P. 14). «Practice makes perfect».  Al hacer milagros nos olvidamos del cuerpo, por eso curan (P. 17).  Es un estado mental de cooperación, de ser iglesia, el cuerpo de Cristo. Sólo juntos podemos obtener resultados, la Filiación es un organismo (P. 19). Los milagros surgen de un estado de perdón: primero aceptamos el perdón de Dios y podemos extenderlo a otros (P. 22). En el estado mental milagroso, nos damos cuenta que la oscuridad no tiene poder sobre la luz, no puede ocultar nada. Y además, NO queremos ya ocultar nada.  Con los milagros, bendecimos a nuestros hermanos (P. 27), reconocemos su santidad (P. 32) y su condición amorosa (P. 33).  Mediante ellos nos liberamos de nuestra sensación de carencia y se afirma el carácter de abundancia de la Filiación (P. 43).

4. Los milagros y el tiempo

Los milagros colapsan el tiempo (P. 13), que sólo sirve como un recurso de aprendizaje para lograr y acelerar la salvación de toda la Filiación (P. 15).  Los milagros forman una cadena de perdón que terminarán con la Unión (Expiación) con Dios. Debemos dedicar el día a los milagros (P. 15), dejando las minucias a Jesús (P. 25) que nos permitirá tener libre la voluntad para extender el amor. Debemos consultar a Jesús sobre la conveniencia de hacer un milagro para librarnos del agotamiento infructuoso (P. 35). «Si me dices lo que hacer, sólo eso haré» (P. 46).  El proceso consiste en 3 pasos (P. 26):

1) estar dispuesto a escuchar a Jesús

2) aprender a perdonar (deshacer el error)

3) hacer el milagro

Un milagro sustituye el aprendizaje que hubiera requerido miles de años (P. 47).  El milagro actúa como factor de control del tiempo haciendo que el abondo del mismo esté más cerca hasta que seamos uno con Dios.

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