30. Subida y bajón en el teatro

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Asistí el fin de semana a una ronda de monólogos cómico-divulgativos en un teatro de la ciudad. Pasamos un buen rato. Subidón.

Todxs los ponentes eran todas.

Al final de las actuaciones la presentadora tuvo la necesidad imperiosa de hacer una apología del sexo XX. Todxs estuvimos de acuerdo, supongo. Pero había algo triste en ello. Como reír con Chapulín Colorado.

Interludio óptico

Al parecer hay dos tipos de gafas. Las primeras son las XX. No ves muy bien y tiendes a negarlo todo. Te indignas fácilmente.

Las otras gafas son XY. Por un ojo niegas igualmente. Muy cabreado. Por la otra, la Y, el tirachinas, lanzas rayos destructores al personal. Las gafas XY son más peligrosas, porque el lado Y es muy, muy agresivo.

Decía que terminó la actuación, la gente se levanta, se abriga y mientras Ella saluda a una compañera, yo por hacer tiempo, voy al baño. Había un aseo XX, con una larga cola de ellas. El baño XY, no tenía cola de ellos. Pero estaba ocupado.

Algunas de ellas, que esperan, me informan que hay otra ella que ha entrado en el baño XY. Imagino que una urgencia. Lo esperable era que yo esperara a que ella saliera, para luego entrar yo, con todo el derecho que dar ser un él al entrar en un aseo XY. Y ahora viene lo raro.

Ella sale del aseo. Pero de pronto a mí me viene un sentimiento de confusión, en la que no sé si soy él o ella. Me baila la Y, y empieza a convertirse en una X también. O no, ahora son dos V. O yo qué sé.

Tan es así, que realmente dudo si debería haberse creado una sola cola para los dos baños. Algo en mí se rebela ante pasar primero a un baño cuando hay muchas ellas esperando antes que yo. Es decir que la cola podría ser común, para entrar a baños X, sin más apellidos.

Ellas me animan, venga, hombre, está libre. Y me animan.

Yo abrumado por un dilema que no lo quisiera ni el mismo Kant, me despido de ellas, volviendo sobre mis pasos, con la vejiga llena.

Ojalá se me cayeran como cera derretida todos mis rasgos diferenciadores. Que X solo me parece bien. Que nada, 0, también.

Como me gustaría ser un objeto sencillo, como un pisapapeles o mantelito de encaje debajo de la tele.

Hoy rompo mis gafas. Son muy cansadas.

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