38. El Recuerdo

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En los días de instituto, estudiábamos en religión diferentes corrientes de pensamiento a favor y en contra de la experiencia religiosa.

¿De dónde venía la idea de Dios?

También en la expresión artística surgía una pregunta parecida. ¿Por qué ese mirar más allá, por qué invocar a poderes sobrenaturales?

¿Ha existido alguna vez alguien desde nuestro nacimiento como especie en la que no surgiera esa pregunta? Aunque fuera para contestarla con un rotundo NO.

¿Y si la pregunta estuviera en nuestro ADN? ¿Por qué se puso allí?

El Curso llama a esa idea, al Recuerdo de Dios, Espíritu Santo.

Es como un susurro, un picor, en el cuello del ateo, del agnóstico, del creyente.

El Espíritu llama gentilmente a nuestra puerta, una y otra vez.

Eh, en tu ecuación falta algo.

Nosotros miramos para otro lado.

Pero la cuenta sigue sin cuadrar.

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