57. Parar el tiempo

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El tiempo según UCDM

«El tiempo es inconcebible sin cambios, mas la santidad no cambia. Aprende de este instante algo más que el simple hecho de que el infierno no existe. En este instante redentor reside el Cielo.  Y el Cielo no cambiará, pues nacer al bendito presente es librarse de los cambios. Los cambios son ilusiones que enseñan los que no se pueden ver a sí mismos libres de culpa. En el Cielo no se producen cambios porque Dios es inmutable. En el instante santo en que te ves a ti mismo resplandeciendo con el fulgor de la libertad, recuerdas a Dios» (Capítulo 15. El instante santo).

El tiempo echa a andar cuando quiero «hacer algo».

Paramos el tiempo cuando soltamos la ansiedad, la prisa y los planes.

El presente se vuelve sagrado cuando estoy en Mi Mismo.

El instante es eterno cuando me olvido de «mí».

Puede aparentar que algo se está haciendo, hay movimiento en la formas.

Pero nada ocurre, Somos.

El tiempo es un amigo generoso porque se da para que termines desprendiéndote de él, esa es su función.

El ego es un amigo entregado ya que te acosa para que termines olvidándote de él. Esa es su entrega.

Miles de servidores a tu alrededor. Miles de amigos susurrando al oído. Ni un solo fantasma, ni sombra maldita. Ángeles todos.

¡Puedes pararlo todo ahora!

Siempre estamos a tiempo de parar el tiempo.

Stop.

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