59. Poderoso caballero

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El lenguaje y UCDM

En una reciente interacción con un compañero salió el tema del poder del lenguaje.

«Las palabras son poderosas».

¿Quién no estaría de acuerdo?

El poder de la palabra siempre se ha reconocido tanto en los círculos religiosos como en los políticos. Parece que al menos en esto se ponen de acuerdo el Fondo Norte y el Fondo Sur.

Pero pienso. Si sólo el Amor es real y nada irreal existe, ¿qué poder pueden tener las palabras, formas de formas?

¡Pues el que el Amor les preste!

Sólo un discurso (o silencio) compasivo puede tener poder real.

Se puede ver en las homilías, en los mítines, en los consejos que damos a discreción. Todas esas palabras cargadas de ruido y furia, o de profecías o de convencimientos inamovibles. ¿De qué valen?

Pueden producir carambolas, arrasar imperios, aniquilar a millones, culpabilizar a generaciones.  

No sé si un gesto, una palabra, un pensamiento es poderoso si no conozco cuál es el origen, la fuente de la que surgió.

Que cultive la fuente, el horno donde se cuecen todas las expresiones.

Que respete el espíritu, no la letra.

¡Más vale arrancar la hoja del Curso que polemizar con un hermano!, dijo Bill Thetford.

El Gran Poder es del Amor.

Ya tuvimos demasiados poderosos caballeros.

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