60. Alicia en el país del sueño I

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Qué importa dónde vaya. Esta puerta se ha de abrir.

El sueño y UCDM

Alicia se queda dormida pensando en una guirnalda de margaritas.

Y se adentra en el sueño.

Todo se acelera. Un conejito apresurado pasa de largo y entramos de lleno en la historia.

Caemos por la madriguera del subconsciente. ¡Qué hondura!

Nos encontramos con muchas alternativas, opciones, puertas que dan a mundos desconocidos.

Buscamos una llave, aunque no sepamos hacia dónde nos conduce la puerta.

El propósito es ya la puerta.

Si hay una pócima que nos diga «Bébeme», me la bebo. Y si un pastelito me llama, me lo como.

Un día me siento grande, el más grande; al rato, soy diminuto, una ameba.

Un mar de lágrimas lloramos, llanto interno, hasta que un día nos llega hasta el cuello. Ni siquiera nos dimos cuenta.

¡Ser desdichado es tan natural!

Siempre hay un compañero, al que aferrarme en los apuros. Un ratón, por ejemplo.

Intentamos hablar, pero siempre acabamos haciéndonos daño.

Cuanto más le hundo, más parezco flotar.

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