77. Rosas o brujas

Tiempo de lectura: 2 minutos

Otra manera y UCDM

La verdad es una carretera secundaria (1)

No nos debe extrañar que encontremos resistencias y caras largas durante un tiempo.

«Y todo el que haya dejado casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos o tierras por mi nombre, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.» (Mateo 19 29).

Todo volverá a su sitio y mejorará cien veces más.

Pero inicialmente parecerá un desgarro respecto a la tierra que nos vio surgir.

Habrá desacuerdos con la familia, amigos.

No puedes seguir tu camino sin separarte de la autopista.

La autopista es automática. Está ahí para dormirnos, tranquilizarnos, para hacernos perder el tiempo.

Es un camino de rosas. Amoldarnos a los modos del mundo.

Pero las rosas tienen espinas.

No se puede guardar la verdad de quién eres en los estrechos límites del pasado.

Y el dolor crece hasta un punto que tienes que dar un volantazo y da igual que puedas volcar.

Alguien encontrarás que será un heraldo de la eternidad.

Y te enseñará una nueva manera.

El camino de las brujas.

Sentirás vértigo, quizá la culpa por la aparente traición.

Y si sientes la persecución, alégrate, porque tienes el aliento de la verdad en tu cuello.

No quieres ser heterodoxo por fastidiar, es que la verdad es heterodoxa.

La entrada más leída del blog es De sectas y UCDM. Qué bueno.

Cuánto miedo se nos ha inculcado.

Puedes estar tranquilo. El libro azul es pura luz, un campo de energía protectora.

No es una novela trepidante, ni habla de extraterrestres, ni te dice que eres especial.

Puede parecer un rollo.

La monótona danza de un derviche, ¿qué maravillas esconde?

Perdón, oración, curación, unión, paz.

La espiral hacia el Cielo.

(1) Hans Braxmeier en Pixabay

2 respuestas a «77. Rosas o brujas»

  1. Tan bonito y real que era como si esperara ser leído. Nunca entendí bien la cita de Mateo, pero ahora esta tan clara como el wonder poema de esta entrada. Muchas gracias por escribirla!!!!

  2. Entender la verdad como heterodoxia me parece una enorme lección, sentir su aliento en el cuello un gran estímulo al que hay que perderle el miedo

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