79. Antes que nada, tus elegidos

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Los enemigos y UCDM

Atención, enemigos (1)

Dos amigos se encuentran en la calle. «¿Cómo van tus enemigos?». «Genial, gracias.»

Nos gusta hablar de fútbol, de la familia, del virus y del tiempo. Pero sobre todo, de nuestros enemigos.

Debajo de esa aparenta inquina, ¡hay tanto amor!

Los recordamos, les hablamos, les preguntamos, les agarramos de las solapas, les besamos los pies, les escupimos en la cara.

¿Ese tiempo dedicado qué será sino profundo amor?

«Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.» (Mateo, 5)

El milagro está en darnos cuenta que ya los amamos.

¿Por qué si no nos importarían tanto?

Se pelean, se desean.

Somos imanes con los polos temporalmente enfrentados.

Añorando ser un núcleo fundido, esfera perfecta.

Hoy, mañana y siempre quiero rezar por mis elegidos.

Antes que nada, por ellos.

Mi alineación preferida, mis greatest hits, mis doce trabajos hercúleos.

Vosotros, mis enemigos, sois los mejor.

Gracias, gracias, gracias.

(1) lbokel en Pixabay

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