83. Amorgeddon

Tiempo de lectura: < 1 minuto
Tiempo, se te acaba el tiempo: aquí, ahora, el eterno Hijo de Dios (1)

El Hijo de Dios y UCDM

Tenemos un asuntillo pendiente.

Nos han llegado notificaciones certificadas, avisos al móvil, anuncios personalizados.

Como esos negocios abandonados con el buzón atiborrado. Hemos bajado la persiana.

 Se vende la idea del Hijo de Dios.

Demasiado buena para ser cierta.

Cómo anda un Hijo de Dios, cómo se contonea, cómo canta, cómo celebra.

Lo semejante engendra lo semejante.

Una encina, una encina. Un gato, un gato.

No hay animales, que engendren piedras.

Y Dios crea a Dios. Y somos como Dios.

No el dios que mira desde la torre más alta y contempla sus dominios.

Una mente totalmente abierta, un espíritu plenamente feliz. ¡Ya está!

¿Nos parece poco prodigio?

Somos el santo Hijo de Dios.

Y por aquí se oyen las carcajadas.

Bueno, podemos reírnos, pero…

Cuidadito contigo.

El día que te levantes y aceptes tu Herencia, ay ese día.

Ese día esto se pone patas arriba.

Apocalipsis Confeti Total.

Amorgeddon.

(1) Gerd Altmann en Pixabay

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *