Lección 131 UCDM: Un caso de éxito

Tiempo de lectura: 2 minutos

Nadie que se proponga alcanzar la verdad puede fracasar

Conozco bien el fracaso, han sido muchas metas las que dejé atrás.

Pero el sueño es búsqueda. La búsqueda de la felicidad está recogida en la Declaración de Independencia Americana.

En este mundo buscamos. Es nuestro Deseo el que nos impulsa. (1)

Me alegro de tener que buscar. Me alegro de equivocarme. ¡Puedo ver donde están los agujeros en la barca! Esta semana estuvo plagada de errores, de estancamiento. Y es ahora, cuando leo la lección, cuando me doy cuenta que debo estar contento.

Tengo muchos deseos, pero sólo un Deseo. Es una idea ancestral, tan remota que es eterna. ¡Mi casa!

Una idea ancestral en nosotros. Siempre estará ahí, la atendamos o no. «El ángel herido». Hugo Simberg. 1903

Nuestra Existencia, es un caso de éxito, para estudiar en la Universidad de Harvard Celestial. Es un éxito porque al final sólo permanece un Deseo que nos catapulta al centro de la Diana.

¿Cómo Dios nos iba a dejr como Sísifo con la piedra? ¿Cómo iba a dejar que un buitre nos coma las entrañas?

Nos dio todo aquí y ahora.

Hay una puerta que da paso al Hogar.

Le rogué: Jesús, enséñame esa puerta.

Y Jesús dijo: ¡La puerta soy yo! Quédate conmigo.

Somos un caso de éxito.

Hoy encontramos lo que buscamos.

RESUMEN DEL LIBRO DE EJERCICIOS PARTE I

Tiempo de lectura: 2 minutos

LECCIONES 1-19: EL ORIGEN DE LA PERCEPCIÓN

EL MUNDO Y MIS PENSAMIENTOS SON NEUTRALES

El mundo no tiene significado en sí mismo (L1). Soy yo el que le doy significado al interpretarlo (L2). No entiendo nada de lo que veo, cuando lo miro realmente sin asociaciones pasadas (L3). Con mis pensamientos pasa igual, tampoco significan nada (L4).

SÓLO VEO EL PASADO

Nunca estoy enfadado por las razones que creo (L. 5), ya que el mundo de las formas no es causal. Estoy enfadado porque veo algo que no está ahí (L. 6). Sólo veo el pasado en las cosas, mis viejas ideas sobre ellas (L. 7). Mi mente se preocupa por pensamientos pasados (L. 8). El proceso de percepción consiste en proyectar nuestros pensamientos hacia afuera, pensamientos que proceden de interpretaciones pasadas.

MIS PENSAMIENTOS NO SON REALES

Esos pensamientos no son reales, son fantasmas sin entidad, es no pensar en absoluto, como si nuestra mente estuviera en blanco. No veo nada como es ahora (L. 9). Mi pensamientos no significan nada (L. 10). Nuestros pensamientos ordinarios son también exteriores como el mundo ahí afuera. Mis pensamientos sin significado me muestran un mundo sin significado (L. 11). Son nuestros pensamientos los que determinan el mudo que vemos.

HEMOS CREADO UN MUNDO SIN SIGNIFICADO

Estoy enojado porque veo un mundo sin significado (L. 12). El mundo no es bueno ni malo. Nosotros hemos escrito sobre el mundo lo que queríamos ver. Pero podemos dejar a Dios que con Su palabra escriba sobre las nuestras. Esto nos haría realmente felices. Un mundo sin significado genera miedo (L. 13). Nada sin significado existe. Reconocer que lo que hemos fabricado no tiene significado puede generarnos ansiedad. Es como si el ego y Dios se pelearan para escribir en una página en blanco. Es esencial reconocer que es una página en blanco sin sentir miedo, es simplemente una ilusión. Dios no creó un mundo sin significado (L. 14). El mundo que hemos fabricado no existe, sólo lo que Dios crea existe. Mis pensamientos son imágenes que he fabricado (L. 15). Cada pensamiento genera una imagen que es la que vemos. Ver es simplemente generar imágenes a través de nuestros pensamientos.

NADA ES NEUTRAL

No tengo pensamientos neutrales (L. 16). Todo lo que ves es resultado de tus pensamientos. No hay pensamientos ociosos, dado que han sido capaces de generar todo un mundo. Cada pensamiento que produces contribuye a la verdad o a la ilusión, paz o guerra. No veo cosas neutrales (L. 17), porque son fabricadas por pensamientos no neutrales. El pensamiento viene siempre antes de la percepción. Esto va contra el pensar del mundo.

SÓLO HAY UNA MENTE

No estoy solo cuando experimento los efectos de mi pensamiento (L. 18), ya que todas las mentes están unidas. Tampoco soy el único que experimenta los efectos de mis pensamientos (L. 19). El pensamiento y sus efectos son simultáneos, no hay separación entre causa y efecto. No hay pensamientos privados. Esto puede generar un enorme sentido de responsabilidad.