CAPÍTULO 3: LA PERCEPCIÓN INOCENTE

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Este es un capítulo esencial del curso y que ayuda a poner los cimientos de la Visión (percepción verdadera). El cimiento inamovible es nuestro reconocimiento de ser Hijos de un Dios puramente amoroso. Mientras aprendemos esta lección en el mundo, seguiremos percibiendo, hasta que la integremos mediante la certeza que da el conocimiento. Conocer implicar integrar la mente dividida a su estado natural como instrumento de creación de la Consciencia pura. Este aprendizaje, ya sea en el marco de la terapia o de la enseñanza, requiere como única base el saber el milagro que somos.

1. La necesidad de estudiar:

O de cómo nos defendemos para escaparnos de la verdad

Este es un curso de entrenamiento de la mente y requiere de atención y estudio. Los buenos estudiantes reservan períodos de estudio durante el día. Quizá no te des cuenta que muchos de los problemas con los que te encuentras están solucionados aquí. O a veces crees que sí pero no lo consultas. A veces utilizamos el retraso mental como una defensa contra la verdad. En ocasiones, simulamos una «discapacidad intelectual» como una excusa para no seguir el Curso («Es muy difícil»).

2. Principios especiales para los obradores de milagros:

Más principios de milagros

– El milagro elimina la necesidad para preocupaciones de orden inferior (que involucran tiempo y espacio).

– Crear y fabricar son opuestos. La confusión se origina al responder a formas de creación falsa con cualquier cosa distinta al deseo de curar (milagro).

– El milagro siempre niega el error y afirma la verdad. Lo que no tiene efecto no tiene existencia real, es vacío.

– El poder para el ajuste de niveles del milagro conlleva curación. El perdón es vacío si no conlleva corrección.

– «Haced esto en memoria mía» es una solicitud de cooperación a hacer milagros. El tiempo está bajo la dirección de Jesús, la eternidad pertenece sólo a Dios.

3. Reconciliación sin sacrificio:

O de algunas nociones sobre Dios que no tienen sentido

1. La Reconciliación se inició con la crucifixión -> fue la Resurrección. Nada puede destruir la verdad.

2. Dios exige sacrificios –> Dios sólo ofrece misericordia, amor

3. Dios no quiere que te des sin medida–> no sólo no debes victimizar a los demás, tampoco a ti mismo. Debes aprender a dejar peticiones no atendidas de los demás cuando corresponda.

4. Jesús es el Cordero de Dios, por haberse sacrificado por nosotros–> No, es el cordero por ser el símbolo de la inocencia.

5. El cordera quita los pecados del mundo por su sacrifico–> los inocentes lo son porque no ven el pecado. En gracia tu mente ve a Dios. La ofrenda en el altar es la Reconciliación, no el sacrificio.

4. La percepción inocente:

Inocente y verdadero es lo mismo. Percibir verdaderamente es ver la realidad tal como es. Si sólo lo que es verdad, existe y sólo lo creado por Dios y por sus hijos con su misma voluntad es real, no se puede ver más que perfección. Percibir verdaderamente implica cancelar toda nuestra visión errónea de nosotros y los demás, porque los ves tal como fueron creados.

5. Percepción frente a conocimiento:

Percibir correctamente debe ser previo al conocimiento. En la percepción correcta todavía hay corrección, porque hay interpretación (acertada). En el conocimiento hay certeza total. Reconocer a un hermano es volverlo a conocer, todo conocimiento es reconocimiento, porque antes de la separación ya conocíamos. La oración del milagro es:

Jesús, ayúdame a ver a mi hermano como es, para poder liberarnos ambos

6. La mente dividida:

Tu espíritu sabe, ama y crea. En cambio tus funciones actuales son equívocas, porque nuestra mente está dividida. El espíritu no tiene niveles y todos los conflictos provienen del concepto de niveles. Los niveles producidos por la separación son desastrosos.

La mente consciente es el nivel de la percepción, mientras que el superconsciente es el nivel que quiere conocer. El subconsciente tampoco es un contenedor de productos de desecho, todo nivel tiene poder creativo. El subconsciente consiste fundamentalmente en la habilidad de hacer milagros y debería estar bajo la guía de Jesús. Todo el poder creativo de la mente proviene del espíritu.

El Curso utiliza espíritu en el sentido que Advaita utiliza Consciencia. Podemos resumir el proceso de separación como el momento en que la Consciencia quiere experimentar los grados y para ello crea la mente (aspecto creativo de la consciencia) que percibe. Esta mente genera un mundo porque para percibir grados tiene que haber algo que percibir (mundo) y algo con lo que percibir (cuerpo). Es decir, la mente genera la materia. La mente que percibe tiene dos opciones: recordar su origen (percepción verdadera o Espíritu Santo) u olvidarlo y crearse un cuerpo (ego o percepción errónea).

El error se debe corregir desde abajo hacia arriba, lo que implica unificar nuestra mente para que recuerde el espíritu y su conocimiento.

7. Más allá de la percepción:

La capacidad de percibir aparece tras la separación. La percepción surge de una sensación de carencia para la cual tenemos que hacer y fabricar cosas. Conocer no requiere acción. Lo mejor que podemos hacer con la percepción es percibir milagrosamente hasta que por fin nos conozcamos a nosotros mismos (como milagro realizado por Dios a su semejanza) y a Dios mismo. Mientras dure la percepción, la oración es necesaria (hay algo todavía que pedir). Cuando conocemos, la oración da paso a la comunión.

8. La meta esencial de la terapia:

En este apartado hay dos ideas fundamentales:

1. la terapia es una forma de obrar milagros. En la interacción, todos somos iguales, no hay terapeuta, no hay paciente, ambas ganan en la transacción. El terapeuta es simplemente quien tiene temporalmente una mejor percepción de la realidad a ofrecer a su hermano. Las condiciones para la terapia son:

a) apreciar el poder del pensamiento

b) apreciar la igual de todos

c) la voluntad de soltar todo lo que no sea verdad

2. la importancia de no validar la opinión de los demás sobre nosotros mismos. No somos una imagen, no somos opinables, no debemos reaccionar ante sus errores. El perdón es reconocer que sus falsas percepciones no pueden dañarte.

9. El miedo a enseñar:

Al igual que la terapia, la relación profesor-estudiante es la de obrar milagros. No hay nadie por encima o por debajo, la interacción entre ellos es abolir las diferencias. El papel de un maestro es llevarse a sí mismo y a los demás fuera del desierto. El propósito de enseñar es siempre abolir el miedo, es decir, enseñar sólo la verdad. Pero para ello el maestro debe perder el miedo sabiendo quién es realmente. Jesús alaba a Descartes al contar con la certeza de su existencia en «Pienso, por lo tanto, existo».

10. El juicio y el problema de la autoridad:

Enjuiciar está implícito en percibir, siempre hay una evaluación, una selectividad, como si pudiéramos elegir nosotros la realidad. Vivir sin juicios libera tremendamente y no es necesario juzgar para organizar tu vida. Enjuiciar genera una tensión intolerable, que nos debilita y nos lleva al agotamiento continuo.

Todo nuestro deseo a rechazar y nuestro miedo proviene de no reconocer nuestro autoría por Dios. Con ello tiramos por la borda nuestra propia paz.  Desea el Reino de los Cielos e implicará que sabes quién eres y aceptas tu herencia.

11. Los cimientos inamovibles:

Todas las ideas, aunque sean equivocadas, son poderosas, porque han sido producidas por el Hijo de Dios. La creencia de tu propia autoría el centro de tu sistema de pensamiento. Al creer en la separación has puesto el cimiento sobre una mentira, que es destructiva y engendra miendo (el diablo es el símbolo de la separación).

El cimiento inamovible es tu creación por Dios, porque en ella está la verdad y la luz. Nuestro Reino no es de tu mundo. Abandonamos el mundo no por la muerte sino por la verdad.