37. Café con leche

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A quién no le gusta un buen café.

Energético, divertido, lleno de dramatismo, ¡gran compañero!

Demasiado negro, tampoco. Con un poco de leche. Esa blancura nos calma, nos tranquiliza.

Mi ego es cafetero. Le va la marcha. Pero le gusta intercalar buenas obras, ¡al fin y al cabo soy una gran persona! Blanquear la negrura.

Pero el café requiere agua. Agua que caliento para que atraviese el filtro de mi ego.

El agua se deja, puro amor, pero es muy suya, no deja de ser agua. Si todo se tranquiliza, ella se hace dueña.

El agua es insípida, incolora, neutra. Feliz al darse, contenta de dar la vida.

El agua busca su camino. Es humilde, le gustan los puntos bajos.

Mi alma es agua. Mi ego quiere un expresso y leche al mismo tiempo.

¿A quién elegiré hoy?

CAPÍTULO 4: LA LUCHA DEL EGO POR PRESERVARSE

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1. El último alocado viaje:

 Embarcarse en el camino del ego es un camino alocado al fracaso. Vivimos en una pura repetición en la reafirmamos nuestra separación para acabar en la crucifixión del cuerpo que es la muerte. Esa fue la historia del Quijote, que al reconocerse sin valor, emprendió un camino egoísta de reafirmación, sin éxito. Podemos hablar desde el espíritu o desde el ego. Hablar desde el ego es no estar «inspirados». Si hablas desde el espíritu has elegido «Aquietarte y saber que yo soy Dios». El camino de la cruz no es el evangelio que Jesús nos ofrece.

 2. El profesor entregado

Jesús necesita profesores entregados. Ellos curan las mentes que es su objetivo. Los requisitos de un profesor entregado son:

1. Reconocer el problema de autoría (somos Hijos de Dios). Ese problema es el raíz de todo mal, no el dinero.

2. Profesar implica creer en una idea. No puedes enseñar sin integrar la idea.

3. Abandonar las falacias de superioridad-inferioridad (entre hermanos) y la ansiedad de la separación (como un niño al ser apartado de los padres). Esto genera la activación de las defensas del ego.

4. Enseñar refuerza nuestro propio aprendizaje. Con paciencia repetir las lecciones

5. Querer que sus alumnos no lo necesiten

6. Olvidarse de la imagen que los demás tienen de ti y no entrar en el choque de egos

7. Dejar ir el miedo del docente cuando el ego se involucra

3.  La fabricación del ego:

¿Para qué preguntarse del origen histórico del ego si a cada momento nos dejamos guiar por él? No hay que irse muy lejos para darnos cuenta que en cada instante fabricamos el ego, al no elegir por el espíritu. Protegemos el ego como los animales a sus cachorros. Lloramos como bebés cuando nos amenazan el ego. No tenemos un sentido real de auto-preservación.

4. La necesidad del ego de confirmase a sí mismo:

El ego es la creencia en la carencia (principio de escasez), y como tal no puede ser amable. Dar para obtener es su ley. La auto-estima es un sentimiento temporal de valía, pero siempre vulnerable a tensiones, reaccionando rebajándose o inflándose, según la situación. Los apetitos «corporales» proceden de la mente-ego no del cuerpo, al que el ego considera su casa.

5. La calma es del Reino de Dios:

Somos el Reino de Dios. La Navidad no es un período, es un estado mental, por el cual no hemos dejado de crear aunque el ego se empeñe en percibir. La oración del Reino:

El Reino es perfectamente unido y protegido y el ego no prevalecerá contra él.

Estamos reprimiendo la llamada de Dios en nuestro inconsciente. Sólo nuestra voluntad de dejar entrar la luz puede alejar la oscuridad del ego. Dios nos ha dado todo, porque ser es lo mismo que tener. El calmado ser del Reino de Dios es nuestra propia consciencia. ¡Si pusiéramos la misma vigilancia en conservarla que en proteger nuestro ego!

6.  Esto no tiene por qué ser así

Si no podemos oír la voz de Dios es porque hemos elegido no escucharla. Preferimos mirar el espejo oscuro del ego. Pero esto no tiene que ser así. Piensa cómo pensaría Dios. Aunque parezca difícil, es lo contrario porque tu mente es una con Dios.

La depresión, la ansiedad, la culpabilidad, no tienen por qué estar ahí. No estamos suficientemente vigilantes contra los esfuerzos del ego para desanimarnos. El problema no es tanto que no seamos capaces de concentrarnos, sino en creer que no merecemos el esfuerzo porque no valemos lo suficiente.

Eres un espejo de la verdad en el que Dios brilla con perfecta claridad. No miremos en el espejo del ego porque sus imágenes no son verdad.

La primera venida de Cristo fue cuando Dios creó la Filiación. La segunda venida de Cristo tendrá lugar cuando curemos nuestra mente, tal y como Jesús hizo. Es decir, cuando volvamos a nuestro Ser.

7.  La pregunta real

Cuando preguntas: ¿En dónde busco protección? El ego te dice que en él. Pero al mismo tiempo el ego se identifica con el cuerpo aunque a la vez desdeña su vulnerabilidad. Por lo que el ego es un callejón sin salida.

La Biblia dice que busques y hallarás. Pero buscar implica una investigación consciente que implica en ocasiones estudio, como con este curso.  Y esto implica una decisión por tu parte.

La pregunta que debes hacerte para cualquier cosa que emprendas es: ¿Para qué?

El ego utiliza todo tipo de prácticas de distracción para que no tomes esa decisión. Estas tácticas incluyen el entretenerte con cuestiones tangenciales o problemas conceptuales que te aparten de la verdadera pregunta.

8.  Las recompensas de Dios

Corregir la percepción es un proceso temporal, ya que la propia percepción es innecesaria en última instancia. ¿Quién ese «yo» que creer estar viviendo en este mundo? Cuando Jesús sugiere utilizar «Aquí estoy, Señor» no se refiere a cuerpos a este mundo, sino a reconocerte como consciencia, capaz de comunicación directa con Dios.

Todo el Curso es un proceso de condicionamiento, por el cual Jesús nos convence poco a poco de las recompensas de Dios. El ego se protege con la disociación de la verdad (no reconocer que somos los eternos hijos de Dios) y la represión de los impulsos de nuestra verdadera naturaleza. Cosecharemos las recompensas conforme apliquemos el Curso y cada pequeña recompensa ayudará a romper con el viejo hábito del ego.

La meditación es una empresa colaborativa, no podemos romper el vínculo con el resto de la Filiación porque os alejáis de Jesús. Dios vendrá a ti conforme se Lo des a tus hermanos.

9.  Preguntar y seguir la guía

Jesús siempre nos sugiere hacer las cosas juntos. Cuando pedimos su guía, expresamos nustra disponibilidad a soltar el control. Toda orientación que Jesús nos dé ten por seguro que no pondrá en riesgo a nadie y terminará en bien para todos. Jesús no sabe qué decisiones y situaciones se van a dar por adelantado (porque existe el libre albedrío) pero sí sabe que cuando surjan, el resultado será óptimo cuando lo compartas con él.

Jesús te dirá en cada momento a qué personas les puedes ofrecer un milagro, aunque realmente tanto tú como tu hermano necesitáis el milagro igualmente. Ofrecer milagros consolida la cadena de ayuda que conduce a la Unión de todos con Dios. Si hay tensión es porque experimentas oscilaciones entre la guía del ego y de los milagros. No te preocupes, Jesús siempre estará a tu lado para volverlo a intentar.

10.  Comunicación directa y completa

Al ego no le interesa la comunicación, porque él es la separación y comunicar es unir. El espíritu reacciona a lo que es verdad siempre igual y no responde ante ninguna ilusión. Crear y comunicar es lo mismo. Dios creó todas las mentes al comunicarle su Mente y las estableció como un canal eterno para recibir su voluntad. Sólo los seres de una misma naturaleza pueden realmente comunicarse y esta comunicación es totalmente abstracta, no incluyendo juicios, excepciones ni modificaciones.

La Biblia menciona que debes alabar a Dios. Pero Él no tiene un ego para que le digas lo maravilloso que es. Alabamos a Dios cuando aprendemos a tener una mente completamente útil y que no puede hacer daño. Sólo los verdaderamente útiles son invulnerables porque no protegen a sus egos, y nada puede hacerles daño. Su voluntad de ayudar es su alabanza a Dios. Dios sale de ellos y a través de ellos.

11. Ser realmente  útil

Los obradores de milagros son verdaderamente útiles bajo la dirección de Dios en tanto en que cuanto el Reino no esté unido. Ayudar es una forma de rehabilitación. Necesitas ayudar a rehabilitarse a nuestros hermanos porque haciéndolo, nos rehabilitamos nosotros mismos. En muchas ocasiones, la enfermedad en el cuerpo de nuestros hermanos nos hace retroceder porque el ego tiene miedo al reconocer su propia vulnerabilidad. Rehabilitar es alabar como Dios alaba. Él nos ofrece Su alabanza y nosotros debemos ofercerla a nuestros hermanos.

Aquí se incluye la oración de los verdaderamente útiles, podemos decirla en situaciones que requieran nuestra ayuda:

Estoy aquí únicamente para ser útil.

Estoy aquí en representación de Aquel que me envió.

No tengo que preocuparme por lo que debo decir ni por lo que debo hacer, pues Aquel que me envió me guiará.

Me siento satisfecho de estar dondequiera que Él desee porque sé que Él estará allí conmigo.

Sanaré a medida que le permita enseñarme a sanar.