38. El Recuerdo

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En los días de instituto, estudiábamos en religión diferentes corrientes de pensamiento a favor y en contra de la experiencia religiosa.

¿De dónde venía la idea de Dios?

También en la expresión artística surgía una pregunta parecida. ¿Por qué ese mirar más allá, por qué invocar a poderes sobrenaturales?

¿Ha existido alguna vez alguien desde nuestro nacimiento como especie en la que no surgiera esa pregunta? Aunque fuera para contestarla con un rotundo NO.

¿Y si la pregunta estuviera en nuestro ADN? ¿Por qué se puso allí?

El Curso llama a esa idea, al Recuerdo de Dios, Espíritu Santo.

Es como un susurro, un picor, en el cuello del ateo, del agnóstico, del creyente.

El Espíritu llama gentilmente a nuestra puerta, una y otra vez.

Eh, en tu ecuación falta algo.

Nosotros miramos para otro lado.

Pero la cuenta sigue sin cuadrar.

37. Café con leche

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A quién no le gusta un buen café.

Energético, divertido, lleno de dramatismo, ¡gran compañero!

Demasiado negro, tampoco. Con un poco de leche. Esa blancura nos calma, nos tranquiliza.

Mi ego es cafetero. Le va la marcha. Pero le gusta intercalar buenas obras, ¡al fin y al cabo soy una gran persona! Blanquear la negrura.

Pero el café requiere agua. Agua que caliento para que atraviese el filtro de mi ego.

El agua se deja, puro amor, pero es muy suya, no deja de ser agua. Si todo se tranquiliza, ella se hace dueña.

El agua es insípida, incolora, neutra. Feliz al darse, contenta de dar la vida.

El agua busca su camino. Es humilde, le gustan los puntos bajos.

Mi alma es agua. Mi ego quiere un expresso y leche al mismo tiempo.

¿A quién elegiré hoy?

35. Here it comes, el Gran Amor

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El Curso nos presenta muchos aparentes enigmas, en forma de imágenes y palabras. Vuelan sobre nosotros como mariposas monarca: Expiación, Espíritu Santo, perdón, niveles…

Y como en un canción de Bob Dylan, que dura 12 minutos, y notas que te envuelve, y te envuelve…

O una danza tribal de hoguera y tamtames, hipnosis comunitaria de baile hacia Dios.

O Hilda Núñez cantando la gran verdad en Youtube, entusiasta, mística, entregada.

Así de envolvente eres. Porque sólo existes tú Gran Amor. Cada uno te da el nombre que prefiera, el más cercano a su corazón.

Eres como el Promontorio desde que se divisa el paisaje, todavía jadeantes. Pero no es necesario esforzarse, también estás cuando me dejo rodar por el talud.

Qué discreto eres Gran Amor. Cómo todos te echamos de menos, mientras apoyas tu leve cabeza en nuestro hombro.

33. Insi-Dioso

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«Cuando me he encontrado con alguien que me parecía un poco lúcido, lo he sometido a la experiencia de mi dibujo número 1 que he conservado siempre. Quería saber si verdaderamente era un ser comprensivo. E invariablemente me contestaban siempre: «Es un sombrero». Me abstenía de hablarles de la serpiente boa, de la selva virgen y de las estrellas. Poniéndome a su altura, les hablaba del bridge, del golf, de política y de corbatas. Y mi interlocutor se quedaba muy contento de conocer a un hombre tan razonable.» (El Principito, Cap. 1).

Uno no puede ir hablando del curso así sin anestesia.

Es como hablar a gritos desde el asteroide B612 a Alpha Centauri.

¡Hace falta al menos un macarrón con dos envases de yogur al final para que haya comunicación!

No tendríamos que dejar de ser razonables. Es decir, materialistas. ¡Quién quiere parecer un loco!

Pero tampoco uno puede dejar de decir lo que siente. Y entonces, te vuelves insi-Dioso. Cuelas subrepticiamente ideas peligrosas en tu conversación, lo suficientemente razonables para no provocar levantamientos de cejas, pero que dejan un poso de perplejidad. Como un picor en un brazo escayolado.

Dios se nos cuela por todos lados.

Incluso cuando hablamos de bridge, golf, política y corbatas.

32. Cuando el cuerpo cura, Alma lleva

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Ay, dolores de mi cuerpo. ¿Los sientes tú también?

El Curso nos avisa: sólo la mente puede y debe curarse. Si la mente cura, el cuerpo también, pues es un recurso a su disposición.

Ay, mis dolores me gritan: No tienes la mente cuerda.

La paradoja es que si quiero curar mi cuerpo, no curaré nada, porque ese deseo proviene del miedo. Miedo a no tener un cuerpo diez, en todos los sentidos. Y el miedo a estar enfermo, me enferma, porque el miedo es enfermedad.

La paradoja es que el cuerpo sólo se cura cuando me importa un bledo. ¡Tengo la mirada puesta en un sitio más importante!

Cuando me sumerjo en Dios, y acepto su Luz como el espíritu que soy y digo: Dolores, ya no me hacéis falta, este cuerpo es muy útil y precioso porque es el instrumento de mi alma. Y si blanca y brillante es la Madre, blanco y brillante puede ser el hijo.

El cuerpo existe, pero indirectamente, como un reflejo del Alma.

Ay, cuerpo, ya no necesito que me duelas, ¡podemos bailar juntos en la Luz!

31. Hacéis milagros

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No estáis desaprovechando ni un solo de día de vuestra vida. Hasta el día más negro y olvidable, estáis dando amor de infinitas maneras. Un consejo, un silencio, un pensamiento amable les están arreglando el día a quienes os rodean.

Todos los días estáis on fire. Haya nubes o esté despejado en el cielo de vuestra Consciencia, vuestro sol brilla potente, a veces ardiente, otras acariciante.

Gracias por Ser como eres.

Hoy me has alegrado el día.

30. Subida y bajón en el teatro

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Asistí el fin de semana a una ronda de monólogos cómico-divulgativos en un teatro de la ciudad. Pasamos un buen rato. Subidón.

Todxs los ponentes eran todas.

Al final de las actuaciones la presentadora tuvo la necesidad imperiosa de hacer una apología del sexo XX. Todxs estuvimos de acuerdo, supongo. Pero había algo triste en ello. Como reír con Chapulín Colorado.

Interludio óptico

Al parecer hay dos tipos de gafas. Las primeras son las XX. No ves muy bien y tiendes a negarlo todo. Te indignas fácilmente.

Las otras gafas son XY. Por un ojo niegas igualmente. Muy cabreado. Por la otra, la Y, el tirachinas, lanzas rayos destructores al personal. Las gafas XY son más peligrosas, porque el lado Y es muy, muy agresivo.

Decía que terminó la actuación, la gente se levanta, se abriga y mientras Ella saluda a una compañera, yo por hacer tiempo, voy al baño. Había un aseo XX, con una larga cola de ellas. El baño XY, no tenía cola de ellos. Pero estaba ocupado.

Algunas de ellas, que esperan, me informan que hay otra ella que ha entrado en el baño XY. Imagino que una urgencia. Lo esperable era que yo esperara a que ella saliera, para luego entrar yo, con todo el derecho que dar ser un él al entrar en un aseo XY. Y ahora viene lo raro.

Ella sale del aseo. Pero de pronto a mí me viene un sentimiento de confusión, en la que no sé si soy él o ella. Me baila la Y, y empieza a convertirse en una X también. O no, ahora son dos V. O yo qué sé.

Tan es así, que realmente dudo si debería haberse creado una sola cola para los dos baños. Algo en mí se rebela ante pasar primero a un baño cuando hay muchas ellas esperando antes que yo. Es decir que la cola podría ser común, para entrar a baños X, sin más apellidos.

Ellas me animan, venga, hombre, está libre. Y me animan.

Yo abrumado por un dilema que no lo quisiera ni el mismo Kant, me despido de ellas, volviendo sobre mis pasos, con la vejiga llena.

Ojalá se me cayeran como cera derretida todos mis rasgos diferenciadores. Que X solo me parece bien. Que nada, 0, también.

Como me gustaría ser un objeto sencillo, como un pisapapeles o mantelito de encaje debajo de la tele.

Hoy rompo mis gafas. Son muy cansadas.

29. Santurrones

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A veces da la impresión que un Curso de Milagros es la vía de la santurronería. Del me pisas, y, oh, no tiene importancia, me aguanto, te perdono hermano, puedes seguir haciéndolo.

Y por otro lado, están las terapias que te enseñan a defender tu sitio, de la asertividad a veces agresiva. Ataque, respuesta, ataque, respuesta. Podría parecer la vía de la trinchera.

Pero toda perspectiva constructiva, salvadora, profunda debe ser transpersonal, ayudar a llevarnos más allá de las fronteras de este cuerpo-mente. Toda perspectiva constructiva y salvadora debe ser igualadora y posicional, en la que a cada uno de nosotros se le procure y respete el espacio que merece en la tabla rasa de nuestra igualdad esencial.

Toda violencia es un error. Todos cometemos violencia a diario, más frecuentemente contra nosotros mismos que contra nuestros hermanos. Los errores, no se atacan ni se defienden, se corrigen.

Y corregir es tremendamente más potente que atacar, porque vas a la raíz.

Y a veces esto requiere confrontar a nuestros hermanos y hacer respetar nuestro sitio. Y eso puedo implicar mandar a la mierda. Y eso es bello, especialmente si lo hago con el entendimiento de nuestra verdadera naturaleza, perfecta, eterna.

Por eso, un Curso de Milagros es constructivo, salvador y profundo. Porque aplica el verdadero perdón y procura la corrección. Como muchas otras terapias.

San-turrones, ni en Navidad.

28. Como ángeles

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En el Curso se habla de nuestra condición de Hijos de Dios continuamente lo que nos hace eternos, inocentes, íntegros. Pero nos cuesta quitarnos nuestro disfraz humano. De hecho el ser Hijos nos refuerza la tendencia a vernos como un cuerpo.

Estoy leyendo Ángeles en mi cabello de Lora Byrne. Es una escritora irlandesa que ha estado comunicándose con ángeles desde que era niña. No es de extrañar, con la sensibilidad que nos caracteriza, mucha gente (familia incluida) pensaba que era retrasada.

En el Curso los ángeles se mencionan como seres divinos que no llegan a la categoría de Hijos. Son como unos primos nuestros, que nos intentan ayudar continuamente, aunque normalmente no los dejamos ni a tiros, que ya nos arreglamos nosotros.

Bueno, pues estaba pensando que me es de gran ayuda imaginarnos como ángeles. Los Hijos de Dios somos seres luminosos y perfectos, pero encarnados en personajes con disfraces opacos y caras largas viviendo en un mundo Mad Max (máxima locura). Somos seres extraterrestres, de un resplandor inimaginable, pero pasando unas vacaciones pagadas en un mundo chungo.

Estamos hartos de aparentar ser humanos. Arranquémonos el uniforme, la peluca y la careta. Ya es hora de mostrarnos como nuestros Padres nos trajeron al mundo.

¡Millones de vatios!

27. Ley de Om

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No es un error ortográfico, es el enunciado de una nueva ley:

Felicidad = Amor / Resistencia

El Amor es la Fuente de todo y siempre es máxima (digamos 100). El Amor fluye en nuestra experiencia como felicidad. Es una intensidad de flujo inspirado, Espíritu en movimiento.

Elegimos resistirnos en una grado variable desde 1 (dejarse ir en un éxtasis de amor a todo) hasta 100 (encerrarnos, negarnos, disociarnos, reprimir). Aunque el Amor que somos sea 100, cuando nos oponemos no podemos sentir más que una felicidad de 1 (ira, depresión, soledad).

Sólo hay dos variables: nuestra elección de resistir al flujo y los efectos derivados del mismo. El Amor es una Constante Universal, disponible 24/7.

Cuando dos personas compiten (en serie), las resistencias se suman lo que origina una reducción global del flujo de felicidad. Cuando dos personan colaboran (en paralelo), ¡el flujo feliz total crece!

Con el mantra Om, abrimos el canal reduciendo la resistencia. Al cantarlo entramos en resonancia con nuestro Ser reduciendo nuestra resistencia individual. Al cantarla en grupo, trabajamos sinérgicamente en paralelo.

Om shanti! Paz para todos.