29. Santurrones

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A veces da la impresión que un Curso de Milagros es la vía de la santurronería. Del me pisas, y, oh, no tiene importancia, me aguanto, te perdono hermano, puedes seguir haciéndolo.

Y por otro lado, están las terapias que te enseñan a defender tu sitio, de la asertividad a veces agresiva. Ataque, respuesta, ataque, respuesta. Podría parecer la vía de la trinchera.

Pero toda perspectiva constructiva, salvadora, profunda debe ser transpersonal, ayudar a llevarnos más allá de las fronteras de este cuerpo-mente. Toda perspectiva constructiva y salvadora debe ser igualadora y posicional, en la que a cada uno de nosotros se le procure y respete el espacio que merece en la tabla rasa de nuestra igualdad esencial.

Toda violencia es un error. Todos cometemos violencia a diario, más frecuentemente contra nosotros mismos que contra nuestros hermanos. Los errores, no se atacan ni se defienden, se corrigen.

Y corregir es tremendamente más potente que atacar, porque vas a la raíz.

Y a veces esto requiere confrontar a nuestros hermanos y hacer respetar nuestro sitio. Y eso puedo implicar mandar a la mierda. Y eso es bello, especialmente si lo hago con el entendimiento de nuestra verdadera naturaleza, perfecta, eterna.

Por eso, un Curso de Milagros es constructivo, salvador y profundo. Porque aplica el verdadero perdón y procura la corrección. Como muchas otras terapias.

San-turrones, ni en Navidad.