69. Grupos

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La unión y UCDM

Grupos, autopistas hacia el Cielo

He tenido experiencias recientes con grupos.

Con grupos del grupo espiritual.

Es cierto que los grupos son una autopista al aprendizaje, como la caja rápida en el súper.

Es una cantidad de cosas las que ocurren en los grupos, todo el juego de la forma se despliega de forma acelerada.

Todos los egos bailando, esquivando y chocando juntos. También toda la verdad de la unión, de la comunión, en potencia y en la práctica, cuando nos centramos en la verdad.

La unión es tan importante en UCDM.

Para el Curso no hay iluminación individual, son términos antitéticos.

Salvarse es perderse en el otro totalmente.

Es útil escuchar la Voz para decidir si entrar, salir o tomarte un tiempo de un grupo.

Si te sientes cansado, extasiado, sacrificado, obligado, especial o mandas muchos emoticonos, es hora de darte un respiro y volver a los cuarteles de invierno interior.

Los grupos a veces tienden a la endogamia, a la cerrazón, a la disciplina militar. Se crean relaciones especiales, donde algunos son reconocidos como superiores y otros inferiores.

Se crean a veces compromisos, de pura inercia, que llevan a callejones sin salida.

No debería haber más compromiso que el de estar en un momento preciso en una unión concreta. Mañana no me preguntes, no estoy al mando. Se verá.

No hace falta estar en un grupo espiritual para tener experiencias en grupo. Formamos parte de cientos de grupos informales, lo que implican miles de relaciones, toneladas de aprendizaje.

Todos los grupos tienen un fin espiritual, no sólo los espirituales.

¡La unión es tan importante en UCDM!

Os incluyo la única referencia a los grupos en el Curso:

«Si los milagros, que son el don del Espíritu Santo, se otorgaran exclusivamente a un grupo selecto y especial, pero se negaran a otros por ser éstos menos merecedores de ellos, entonces Él sería el aliado del especialismo. El Espíritu Santo no da fe de lo que no puede percibir. Y todos tienen el mismo derecho a Su don de curación, liberación y paz.» (Cap. 25, IX, 7-2).

Es más importante atender a un hermano que me necesita, que estar en una reunión de un grupo.

Que nunca me olvide de esto.

68. Abraza el Congreso

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El perdón y UCDM

Ardiente abrazo

Para encontrar un indignado, no he de revolver mucho, miro hacia abajo y ahí está mi propio ombligo.

Arde el Congreso, arde Minneapolis, arden las Redes.

Sin duda la cuarentena nos hizo mejores.

Son los indignados los que matan a un chico, son los indignados los que piden venganza.

Los indignados montan plataformas, que rodean, incitan, presionan.

Más que un salto cuántico de conciencia, estamos en un salto cáustico en el tiempo. Qué felices años 30, verdad. Con sus certezas y sus guerras.

Los leones no aguantaron verlos insultarse, sus muecas y su retórica grotesca.

Ahora tienen jaqueca.

Los indignados soldamos cada día una cadena bien eslabonada de rencor.

Puedo soplar la cerilla, la gasolina para el coche.

Y convertir el escudo en un abrazo. La soga en un abrazo.

Eso.

Abraza el Congreso.

67. Alicia en el País del Sueño (III)

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Maestros avanzados y UCDM

Tan elevado estás que casi no alcanzo a verte

Y Alicia vio a la Oruga Azul, aupada en su pedestal, fumando tranquilamente el tabaco de su superioridad.

Displicente, cuestionadora, negadora, imperativa, desdeñosa. La Oruga Azul.

Alicia se muestra natural, incierta en sus respuestas, sincera. Admite sus errores, sus cambios. ¡Está confusa!

Alicia intenta recitar un poema «El Padre Guillermo», famoso en la época victoriana, pero le sale trastocado. El espíritu del poemilla es: un joven que inquiere a un anciano cómo mantiene ciertas capacidades extraordinarias para lo viejo que es. La juventud aupada en su pedestal.

¿Puede acaso un maestro avanzado darse cuenta que lo es?

Y Chuang Tzu dijo:

Chuang-Tzu, tortuga en el cieno.

«Tengo entendido que hay una tortuga sagrada, ofrecida y canonizada hace tres mil años. Que es venerada por el príncipe, envuelta en sedas, en un precioso relicario sobre un altar, en el Templo. ¿Qué creen ustedes: es acaso mejor otorgar la propia vida y dejar atrás una concha sagrada como objeto de culto en una nube de incienso durante tres mil años, o será mejor vivir como una tortuga vulgar arrastrando su rabo por el cieno?»

Algunas frases de la Oruga: No pierdas la calma. No lo has dicho bien. Está mal desde el comienzo hasta el fin.

¿Puede querer un maestro avanzado ser reconocido como tal?

¿Tendría una tortuga vulgar (esto es, feliz) legión de seguidores? ¡Se mancharían los pies en el cieno!

«Maestro avanzado» aparece solo 4 veces en UCDM, 2 en el Manual para el Maestro y 2 en el Anexo de Psicoterapia. No parecen muchas, ¿verdad?

Pero la tentación es tan grande. Mi narguile, mi seta, mi pedestal.

En última instancia, sólo hay un Maestro, que todos conocemos.

Estudiantes somos, y algunos, no todo lo aplicados que deberíamos.

Y otro día hablaremos de por qué en UCDM «teacher» se tradujo maestro y no profesor.

Y otro día hablaremos de como Chuang Tzu soñó ser una mariposa, no una oruga azul.

66. Egoterrorismo

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El ego y UCDM

El sueño del ego produce monstruos

Cuando alguien menciona la palabra «egoísmo», algo nos sacude por dentro.  No va conmigo.

Y ponemos Cara de Inocencia.

Y pensamos que no somos egoístas nada más que en contadas ocasiones.

Pequeños deslices.

Pero en general estoy libre de la plaga.

Confieso que soy egoísta un 99% del tiempo.

A lo que me dedico normalmente es a buscar mi propio interés, maximizar mis objetivos individuales.

Esa es mi área de negocio.

La naturaleza, en el mundo de la forma, tiene ese enfoque. Sobrevivir, obtener, maximizar.

Pero déjame decirte que veo más peligroso no reconocerlo.

Acepto mi egoísmo, lo siento a cada instante, lo veo.

También reconozco que me hace infeliz.

Cuando el Curso empezaba a darle caña al ego, me fastidiaba, pensaba: «Anda ya». Y me daba ganas de soltarlo.

Ahora veo más claro, cuánta razón tiene.

No hay que tener miedo a reconocer que somos egoístas. Es egoísmo, no egoterrorismo.

El 1% del tiempo en que no soy egoísta, estoy flotando. Recuerdo mi invulnerabilidad y lo divertido del juego. No me funciona pensar «soy invulnerable, eterno». Es una sensación que a veces viene, por ejemplo, paseando al perro, fregando los platos. Es un regalo. Como un paquete de Amazon, pero sin preaviso.

Puede sonar a derrota, a conformismo.

Pero no lo es. Saber que la felicidad es sólo el pico del iceberg, sobre una montaña de frío miedo, me pone en mi sitio. Como cuando te atas las zapatillas antes de la maratón.

Ego, estás conmigo, te quiero, pero eres muy pesado.

Quiero flotar, flotar.

Que el infinito nos mezca hoy.

65. Equipos de Elevación Colectiva

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Recursos y UCDM

Los recursos son Equipos de Elevación Colectiva.

Puede parecer que carecemos de las herramientas básicas para ir más allá.

El juego de la consciencia puede parecer un laberinto.

O una partida de ajedrez que jugamos con una caja de herramientas bien equipada, donde contamos con recursos para la elevación.

Equipos de Elevación Colectiva

UCDM nos enseña que:

El cuerpo es un recurso.

El tiempo es un recurso.

Las relaciones son recursos.

El mundo es un recurso.

Jesús es un gran recurso. El Gran Ascensor al piso de arriba.

Utiliza el teléfono. Tienes tarifa plana.

La Luz es el Recurso. Puedes acceder a ella de la mano de Jesús.

Cierro los ojos.

*************

¿Quién podría fracasar con estos poderosos compañeros?

Nota: Para darte un paseo por la Luz puedes echarle un vistazo a los Círculos de Luz.

64. El infinito es una cuna

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El infinito y UCDM

El infinito es una cuna en la que descanso en la Luz.

Puedo devanarme los sesos, hacer resúmenes.

Discutir un poco por allí, por allá.

Mil quinientas páginas dan para mucho.

Luz.

Siempre volver a ella.

La Luz ni siquiera sabe qué es perdonar, unirse, sanarse.

En «El desprecio» de Jean-Luc Godard, se cuenta una anécdota de un seguidor de Ramakrishna, que se hartó de su maestro, lo intentó por su cuenta, volvió tras varios años a verlo, para decirle que lo había conseguido. Le mostró cómo podía cruzar el río andando sin mojarse los pies. Ramakrishna, le dijo idiota, lo hago todos los días en el barco por una rupia. Gracias Roso, por la recomendación.

Cuando pensamos tonterías, cuando me dejo envolver por el torbellino, ahí está la Luz.

Cada frase de UCDM es Luz. Me puedo quedar descansando en ella.

El infinito es una cuna.

Lección 131 UCDM: Un caso de éxito

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Nadie que se proponga alcanzar la verdad puede fracasar

Conozco bien el fracaso, han sido muchas metas las que dejé atrás.

Pero el sueño es búsqueda. La búsqueda de la felicidad está recogida en la Declaración de Independencia Americana.

En este mundo buscamos. Es nuestro Deseo el que nos impulsa. (1)

Me alegro de tener que buscar. Me alegro de equivocarme. ¡Puedo ver donde están los agujeros en la barca! Esta semana estuvo plagada de errores, de estancamiento. Y es ahora, cuando leo la lección, cuando me doy cuenta que debo estar contento.

Tengo muchos deseos, pero sólo un Deseo. Es una idea ancestral, tan remota que es eterna. ¡Mi casa!

Una idea ancestral en nosotros. Siempre estará ahí, la atendamos o no. «El ángel herido». Hugo Simberg. 1903

Nuestra Existencia, es un caso de éxito, para estudiar en la Universidad de Harvard Celestial. Es un éxito porque al final sólo permanece un Deseo que nos catapulta al centro de la Diana.

¿Cómo Dios nos iba a dejr como Sísifo con la piedra? ¿Cómo iba a dejar que un buitre nos coma las entrañas?

Nos dio todo aquí y ahora.

Hay una puerta que da paso al Hogar.

Le rogué: Jesús, enséñame esa puerta.

Y Jesús dijo: ¡La puerta soy yo! Quédate conmigo.

Somos un caso de éxito.

Hoy encontramos lo que buscamos.

62. Dos mundos: Odi et amo?

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La elección y UCDM

La gran disyuntiva. Decidir es pulsar.

Inspirado en la Lección 130 de UCDM.

El Tao se durmió y surgió el Yin/Yang.

Queremos este mundo, más que nada.

Pero el mundo real queda velado por el mundo soñado.

Transigimos, transigimos continuamente:

Odio y amo

Quizá te preguntes cómo puedo hacer eso.

No lo sé.

Pero es lo que siento, y me torturo.

Catulo (Carmen 85)

Transigir es para nosotros tan natural como respirar. Toda nuestra cultura, toda mi identidad está empapada del regateo:

La noche del cazador (1955).

Deseo esta infelicidad, este mundo.

Haz lo que debas (1989).

Cada decisión ocurre en el filo del precipicio.

Cansado de la oscuridad, ¿pulso On?

Necesito Tu fortaleza, aunque el movimiento es pequeño, el esfuerzo nulo.

Esto no es lo que quiero.

Lo único que deseo es nuestra libertad, nuestra salvación.

61. Hay caracoles

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Divertida danza entrópica. (OpenClipart-Vectors en Pixabay).

El mundo y UCDM

En una tienda de barrio, la persiana metálica bajada durante semanas, un delicado y ya sucio cartel anuncia: «Hay caracoles».

El día que se puso, seguro que habría planes, certezas, en una mente ajetreada.

Hoy ocurre esto, mañana será lo otro.

Y la entropía se manifiesta un poco más claramente que de ordinario y parece oírse un gran crujido en el mundo.

Todo se llena de números rojos y nuestras certidumbres se desangran.

Están los resignados. Pero de los que más hay, son los que ya sabían. Todo esto, un gran castigo. Siempre hay un sistema económico, un partido, un grupo social, un otro a quien responsabilizar.

Nosotros, siempre, cara de inocencia.

Cuando el uno se dividió, surgió el dos. Ahí justo, la culpa, la proyección, el dedo acusador.

El mundo es dos. Entropía. Divertida danza macabra.

Mientras que deseemos que dure.

Y sí habrá caracoles. Y la persiana algún día subirá.

Pero habrá quizá menos planes y certezas.

Por un tiempo.

60. Alicia en el país del sueño I

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Qué importa dónde vaya. Esta puerta se ha de abrir.

El sueño y UCDM

Alicia se queda dormida pensando en una guirnalda de margaritas.

Y se adentra en el sueño.

Todo se acelera. Un conejito apresurado pasa de largo y entramos de lleno en la historia.

Caemos por la madriguera del subconsciente. ¡Qué hondura!

Nos encontramos con muchas alternativas, opciones, puertas que dan a mundos desconocidos.

Buscamos una llave, aunque no sepamos hacia dónde nos conduce la puerta.

El propósito es ya la puerta.

Si hay una pócima que nos diga «Bébeme», me la bebo. Y si un pastelito me llama, me lo como.

Un día me siento grande, el más grande; al rato, soy diminuto, una ameba.

Un mar de lágrimas lloramos, llanto interno, hasta que un día nos llega hasta el cuello. Ni siquiera nos dimos cuenta.

¡Ser desdichado es tan natural!

Siempre hay un compañero, al que aferrarme en los apuros. Un ratón, por ejemplo.

Intentamos hablar, pero siempre acabamos haciéndonos daño.

Cuanto más le hundo, más parezco flotar.